Me desperté apresurada a no llegar tarde al liceo, sin peinar mi cabello como siempre, y enfocada en no ponerme el uniforme al revés debido al sueño que tenia. Mi padre me llevó para que no se me hiciera tarde, y entre como de costumbre, abrumada del sueño que tenia y distraída de las clases, sin hablar mucho revisaba las paginas de mi cuaderno en las que escribo "te amo" pensando que vive tan lejos de mi, y que no le he visto desde los últimos cuatro meses. Llegando a mi casa sin perder las ilusiones, pero sabiendo que mañana será igual, sin estar a su lado. Así que trato de dormirme rápido para hacer pasar los días...
Día siguiente. Fui al liceo, saludando a todos con una falsa sonrisa, y pretendiendo que soy feliz, esperando la hora para que el profesor deje de hablar y salir huyendo a mi casa de nuevo, pero como todos los días primero es el receso. Voy al comedor, hago la inmensa cola de siempre para comprar algo de tomar, cuando alguien me toma del hombro y me gira con delicadeza. ¡Era el! no podía ni hablar, pero no dude en preguntar que estaba haciendo allí, y me dijo que lo transfirieron. Esa era una felicidad para mi, los días ya no serian tan pesados... continuamos hablando cuando me tomo de la mano y me dijo que nunca me dejaría de nuevo.
Suena la alarma del celular, me tome dos segundos para pensar lo que había ocurrido. Había sido todo un sueño, tuve que apreciar con una sonrisa estar con el al menos en mis sueños, pero tengo que vivir con la cruda realidad de que vive lejos de mi.
Natalys Abreu